Hay una escena que se repite: alguien pega una tabla en un chat de IA, pide el total de una columna, recibe una cifra, la copia a un informe y la manda. La cifra está mal. No mucho, lo justo para que nadie lo note hasta que alguien cuadra las cuentas.
El problema no es que la IA sea mala con los números. Es que hay dos formas muy distintas de trabajar con datos, y una de ellas es fiable y la otra no.
La diferencia que lo explica todo
Un modelo de lenguaje predice texto. Cuando le pides «suma esta columna», puede hacer dos cosas muy distintas:
- Generar un número que parece el resultado. Es lo que ocurre cuando responde directamente. Con pocas filas suele acertar; con muchas, o con decimales, aparecen errores silenciosos.
- Escribir y ejecutar código que hace el cálculo. Varias herramientas hacen esto hoy: generan un pequeño programa, lo ejecutan de verdad y te dan el resultado. Eso sí es aritmética real.
La regla práctica se deduce sola: fíate del cálculo cuando puedas ver la fórmula o el código que lo produjo. Si solo ves el número, trátalo como una estimación.
Ningún total que vaya a una factura, una declaración, un informe a un cliente o una decisión de dinero debería salir de una respuesta sin fórmula detrás. El coste de comprobarlo es un minuto; el de no hacerlo puede ser bastante más.
Donde sí es muy buena
Escribir la fórmula que no te sale
Este es el mejor uso, con diferencia. Describes en español lo que necesitas —«quiero contar cuántas filas cumplen esto y aquello, pero solo del mes pasado»— y te devuelve la fórmula lista para pegar. La fórmula la ejecuta tu hoja de cálculo, que sí sabe sumar.
Truco que mejora mucho el resultado: dile qué columnas tienes y qué contiene cada una, y en qué idioma está tu hoja. Los nombres de función cambian entre versiones en español e inglés.
Limpiar datos desordenados
Nombres escritos de seis maneras, fechas en tres formatos, teléfonos con y sin prefijo, categorías inventadas sobre la marcha. Normalizar eso a mano es tedioso y es exactamente lo que se le da bien: reconocer patrones en texto.
Con una condición: que devuelva la tabla completa corregida, no un resumen de lo que hizo. Y que revises una muestra de veinte filas antes de dar por bueno el resto.
Explicar qué mira uno en una tabla
«¿Qué debería estar mirando en estos datos?» es una pregunta legítima y la responde bien. Sugiere cruces, detecta que falta una columna clave, propone cómo agrupar. Es una segunda opinión sobre el enfoque, no sobre las cifras.
Detectar lo que se sale de la norma
Señalar filas raras: importes muy alejados del resto, fechas imposibles, duplicados con pequeñas diferencias de escritura. No te dará una lista exhaustiva, pero te pone la vista donde conviene mirar.
Redactar la conclusión
Tú tienes los números correctos y necesitas el párrafo que los explica al cliente. Eso es escribir, y escribir es lo suyo.
Donde no conviene
| Tarea | Por qué no | Qué hacer en su lugar |
|---|---|---|
| Totales y cuadres contables | Un error silencioso se propaga a todo lo demás | Fórmula en la hoja, o código que puedas revisar |
| Cálculos de impuestos o planilla | Reglas que cambian y dependen del país | Software especializado y revisión profesional |
| Proyecciones a futuro | Generará una tendencia plausible, no un pronóstico fundado | Un modelo que tú controles, con supuestos explícitos |
| Comparar dos archivos grandes | Se pierde detalle en volúmenes altos | Función de comparación de la propia herramienta |
| Decidir con datos de clientes reales | Estás enviando información personal a un tercero | Anonimizar antes, o trabajar en local |
Una forma segura de trabajar
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Pide la fórmula, no el resultado
«Dame la fórmula para calcular esto» en lugar de «calcula esto». Así el cálculo lo hace la hoja y tú conservas el control.
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Prueba con una muestra pequeña
Veinte filas de las que conoces el resultado. Si acierta ahí, aplica al total. Si falla, lo detectas antes de que importe.
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Conserva siempre el original
Trabaja sobre una copia. Un proceso de limpieza mal planteado puede estropear datos que costó meses reunir.
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Documenta qué hiciste
Una nota en la hoja: qué se limpió, cuándo y con qué criterio. Dentro de seis meses, cuando un número no cuadre, esa nota vale oro.
La conclusión honesta
Para trabajar con datos, estas herramientas son un excelente asistente y un pésimo contador. Te ahorran la parte tediosa —escribir fórmulas, ordenar texto, redactar la explicación— y no deberían encargarse de la parte donde un error no se nota.
Puesto así suena a limitación. En la práctica es al revés: la parte tediosa era la que te robaba la tarde, y esa sí te la puedes quitar de encima.